Caja de distribución de fibra óptica instalada en poste durante lluvias e inundaciones, ilustración conceptual de protección ambiental ODN

El Niño exige revisar la protección de las redes de fibra óptica

Caja de distribución óptica instalada en un poste durante inundaciones y lluvias intensas; ilustración conceptual, no fotografía de un evento real
INFRAESTRUCTURA ÓPTICA · PREVENCIÓN CLIMÁTICA

El Niño exige revisar la protección de las redes de fibra óptica

Las inundaciones, las lluvias intensas y el calor obligan a evaluar la resistencia ambiental de cajas, cierres y cables de la ODN antes de que aparezcan fallas de servicio.

Fibramérica Engineering3 de noviembre de 20264 min de lectura

El fenómeno de El Niño vuelve a colocar el riesgo climático entre las prioridades de las telecomunicaciones latinoamericanas. El Centro de Predicción Climática de NOAA informó el 8 de octubre de 2026 que El Niño seguía fortaleciéndose y estimó una probabilidad superior al 83 % de condiciones fuertes a muy fuertes hasta el trimestre enero-marzo de 2027. Sus impactos no serán idénticos en toda la región: ciertas zonas pueden enfrentar precipitaciones intensas, mientras otras experimentan sequía y temperaturas elevadas.

Los efectos sobre el territorio ya se reflejan en los informes de emergencia. La Organización Panamericana de la Salud reportó el 22 de octubre más de 4.200 familias afectadas por las crecidas del río Paraná en Paraguay. Associated Press también documentó inundaciones y evacuaciones en Argentina, Paraguay y Uruguay. Estas cifras no representan fallas registradas en redes FTTH ni permiten atribuir cada episodio exclusivamente a El Niño, pero muestran la exposición que enfrentan las infraestructuras desplegadas a la intemperie.

En una red óptica, el agua no necesita romper una fibra para provocar problemas. Una entrada de cable mal sellada puede dejar pasar humedad y contaminar conexiones; dentro del cable, la penetración de agua puede comprometer la resistencia de las fibras y acelerar la corrosión de piezas metálicas. La recomendación ITU-T L.102 (2025) explica además que los cambios térmicos pueden generar microcurvaturas y aumentar la atenuación. Los tendidos aéreos requieren, por su parte, dimensionamiento adecuado frente a tracción, vibraciones y cargas de viento.

La prevención empieza con la especificación. En zonas expuestas a inundaciones, conviene revisar la ubicación de cajas y cierres, las entradas de cable y las condiciones reales de ensayo de protección IP68 bajo IEC 60529. IP68 no equivale a inmersión ilimitada ni certifica por sí sola resistencia UV o térmica. En instalaciones expuestas al sol, deben verificarse la formulación de los polímeros y sus ensayos de envejecimiento; para redes aéreas, la elección de cables ADSS y herrajes debe partir del vano, la flecha y las cargas de diseño.

Entre las alternativas disponibles, las cajas MAXBOX68 de Fibramérica combinan envolventes de PP+GF con clasificación IP68, mientras que la terminal FLEXSEAL 8 utiliza un sistema de sellado por gel comprimido. Son soluciones que pueden considerarse según el riesgo y las características del punto de distribución; ninguna sustituye una evaluación del lugar ni una instalación correcta.

Prepararse para El Niño no consiste en adivinar dónde ocurrirá la próxima emergencia. Consiste en identificar los puntos vulnerables de la ODN, comprobar las especificaciones de los materiales y corregir deficiencias antes de que una condición climática severa se transforme en una interrupción del servicio.

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